sábado, 18 de mayo de 2013

Función del Derecho del foro en la reglamentación de las relaciones y situaciones jurídicas con elementos extranjeros



La norma de conflicto es una regla formal e indirecta, en el sentido de que no contiene disposiciones de Derecho material que directamente regulen el supuesto de tráfico externo de que se trate, sino que, por el contrario, se limita a designar, respecto de cada categoría de hechos, relaciones o situaciones humanas expresadas en términos jurídicos, el ordenamiento donde ha de buscarse el Derecho material que directa y concretamente regule el caso. Pero esto no significa en modo alguno que las normas de conflicto y el método de atribución puedan ser entendidos abstracta y formalmente: en primer lugar, porque una concepción realista y funcional del método de atribución es incompatible con semejante modo de entender la naturaleza y el funcionamiento de las normas de conflicto; en segundo lugar, porque si bien es cierto que la regla de conflicto es una norma indirecta no es, en cambio, una técnica abstracta ajena al Derecho, o una norma cuya función se reduzca exclusivamente a delimitar el ámbito de aplicación de los ordenamientos jurídicos que concurren en todo supuesto de tráfico externo con elementos extranjeros jurídicamente relevantes. Lejos de ello, la verdad es que, a pesar de su estructura, la regla de conflicto responde a la misma finalidad que las normas internas sustantivas, materiales.

Derecho Internacional

Así entendida, y puesto que las normas de conflicto no son las únicas de que dispone el Derecho internacional privado para llevar a cabo su función de reglamentar jurídicamente el tráfico externo, lleva razón el profesor Francescakis cuando escribe que la regla de conflicto no puede pretender ni plenitud ni autonomía: no tiene plenitud, porque no es la única forma de expresar todos los métodos posibles ni todos los modos de realización del Derecho internacional privado; no tiene autonomía, porque no puede valorar por sí sola los hechos, relaciones y situaciones que le son asignados.

En efecto, y en la medida en que la regla de conflicto no es más que un procedimiento de regulación y un proyecto de reglamentación del tráfico externo, toda su vida y su dinámica, todo su proceso de aplicación, van a quedar condicionados por las categorías y los conceptos jurídicos del Derecho del foro, por los conceptos y categorías jurídicas del ordenamiento nacional, interno, al que pertenece. Como es obvio, los problemas son distintos cuando se trata de reglas de conflicto convencionales, por su misma naturaleza internacional, aunque también su proceso de aplicación puede verse condicionado e influido por el Derecho del foro.

Fuente: Derecho Internacional Privado, J. A. Carrillo Salcedo, páginas 227-228.